Gracias a Chávez!

Por: Juan Manuel Olivera Meléndez  //

Las amenazas imperiales contra nuestro pueblo continúan acumulando puntos. Forman parte de la agenda de guerra psicológica. Las empresas transnacionales, ansiosas por apoderarse de nuestros recursos y riquezas, son las que mueven los hilos de las injerencias y la desestabilización. Aportan los recursos sin reservas para sus fines perversos. Financiando permanentemente a sus “empleados y marionetas”, verbigracia “Narco Rubio” entre otros, hacen creer que sus pupilos son genuinos representantes del pueblo norteamericano. Cuando en realidad, obedecen a sus directrices desde el sector privado. Una de ellas: Robar y apropiarse del banco central estadounidense.

Ahora denominado Reserva Federal. Que ya les pertenece en un cien por ciento. Las élites privadas, de donde surgió el actual emperador terrorista Donald “copete e’ laca” Trump, hacen de las suyas y a su total antojo sin que el pueblo norteamericano reaccione. La mayoría no lo hace porque la tienen anestesiada. Lo distraen con Pan, Circo y Drogas. La que aseguran desde Colombia, Afganistán y otros países cómplices. Actúan haciendo “leyes a su medida” desde el Senado y el Congreso de los Estados Unidos. Y controlan a las otras marionetas en el parlamento Europeo. La canalla mediática que utilizan, es la punta de lanza para plasmar sobre el papel, los ríos de mentira ennegrecida con el plomo asesino de la palabra verdadera. Quienes piensen que es una forma inocua de presión contra “El Dictador” Nicolás Maduro, se equivocan. Maduro es el objetivo para torpedear la revolución y por ende al pueblo revolucionario de Venezuela. Al crear el bloqueo financiero, igual a que mantienen al pueblo cubano, digno hijo del Comandante Fidel Castro, crean las condiciones para debilitar a los incautos, los tibios y los blandengues dentro de la población. Por eso, es importante entender que cada frase de los halcones, cada injerencia, cada viaje a latinoamérica, tiene un propósito planificado para desdibujar el mapa de la región y cambiar la constitución y la forma de gobierno socialista que nos dimos la mayoría de los venezolanos y las venezolanas, hoy invisibilizados por la elite imperial.

Exactamente después del incidente entre el señor Irving y el Libertador, en relación con la confiscación de buques que venían a reforzar las filas del imperio español por parte del naciente imperio gringo, la Cábala Oscura de los Masones del Norte, se dio cuenta que Simón Bolívar, era un obstáculo serio para el cumplimiento del destino manifiesto norteamericano. Ya habían leído la famosa Carta de Jamaica, y sabían que la profecía de El Libertador, encajaba perfectamente en sus planes perversos: “Plagar de hambre y miserias a la América, en nombre de la Libertad”. Profecía que va cumpliéndose, y crece en tragedias, a medida que pasan las décadas. El agudo y visionario pensamiento de nuestro Padre Libertador, pudo “olfatear” y percibir todas las perversidades que habían detrás de las acciones abiertas y encubiertas de los agentes pregoneros de la Doctrina Monroe. Por eso, intentaron asesinarlo a través de Santander. Pero lograron asesinar al Mariscal de Ayacucho. E hipnotizaron al gran centauro de los llanos, quien traicionando a su propia genética ancestral, se dejó hechizar por los cantos de sirenas gringas y se fue a morir a gringolandia con penas y sin glorias.

Después del descubrimiento del petróleo con la puesta en operación del pozo Zumaque 1 en Julio de 1914, el imperio comenzó su escalada de recolonización de Venezuela. Para ello, provocaron la salida del nacionalista Cipriano Castro “agobiado por una extraña enfermedad” de la que nunca se repuso. Y con Juan Vicente Gómez en el poder, le aplicaron las mismas técnicas utilizadas con el “centauro de los llanos”. Si en algo son expertos los halcones del imperio, es en el engaño y la mentira solapada de verdad. Antes, la agenda ordenaba la invasión, el exterminio, el sometimiento y la dominación. Frente a las derrotas sufridas ante la dignidad de los pueblos cubano y vietnamita, la agenda de recolonización ha sufrido una sustancial modificación. Pero el fin último es el mismo. Las fases actuales son: 1) La simpatía y empatía para ganarse a incautos y blandengues; 2) El reconocimiento de aliados o afines a los intereses del imperio así como a los nacionalistas a ultranza o resistencia antiimperialista; 3) La captación de voluntarios para la desestabilización y la injerencia; 4) La formación de cuadros para preparar la toma del poder por cualquiera de estas vías: a) Elecciones que les favorezcan (Chile, Perú, Colombia, Argentina, etc); b) Descrédito de los gobernantes que terminen renunciando o juzgados en procedimientos amañados (Cristina, Dilma, Lula, Rafael Correa, Tabaré Vásquez, etc) ; c) golpes de estados (Chávez, Maduro, Manuel Zelaya, etc).

En nuestro caso, la recolonización contó con la ayuda de una quinta columna infiltrada en el país: La Rancia Oligarquía criolla. Descendientes de los Welzares y de la tenebrosa Compañía Guipuzcoana. Los mismos que durante la cuarta república fueron llamados “Los amos del valle”. Con ellos, la inmensa fortuna producto de la explotación petrolera fue saqueada y llevada al exterior cumpliéndose lo que el Padre Cantor Alí Primera eternizó en sus conciertos: “Solo nos fueron dejando hambre, sudor y obreros”. Sin embargo, los gargajos gringos sabían que nuestro pueblo nunca se daría por vencido. Por eso intentaron aplicar el paquete neoliberal del Fondo Monetario Internacional para reducir la patria a la nada. Y con ello, se produjo el Caracazo. El primer alzamiento en el planeta Tierra contra una imposición de la agenda del Nuevo Orden Mundial. El inesperado evento sacudió los genes de la rebeldía caribeña y el pueblo comenzó su propia gesta.

Cuatro años después empezando 1992, un valiente grupo de jóvenes militares intentaron llevar a cabo un cambio cualitativo en la maltrecha situación social de Venezuela. Cambio que no se dio en ese instante. En medio de aquella noche inesperada, la voz de un soldado desconocido trascendió las mentes de un pueblo que anhelaba y pedía en sus oraciones que la divina providencia enviara a alguien a resolver los problemas de nuestro país. “El pueblo se despertó del sueño”. Y con el pueblo, el Padre Bolívar. Pasaron “siglos de sol” en la epidermis de descendientes de indios y esclavos para asumir las responsabilidades que hasta entonces habían sido eludidas por las clases dominantes. El lider de dicho movimiento trajo consigo una revolución con el pensamiento del Padre Libertador, que ahora reina en todas las instituciones que conforman nuestra Fuerza Armada Nacional Bolivariana. Se partió el tiempo histórico en dos: Antes de 1999 y después de 1999, año de la toma legitima del poder por vía electoral y con el apoyo de las mayorías populares del país. La gesta trajo consigo un nuevo pensamiento a la institución castrense que durante casi doscientos años, estuvo al servicio de las clases dominantes del país.

El Pensamiento Militar de las respectivas instituciones existentes en Venezuela hasta 1999, estuvo singular y colectivamente divorciado, del pensamiento antiimperialista, integrador y libertario de nuestro Libertador Simón Bolívar. Si bien es cierto que muchos adherentes a los distintos componentes de sus fuerzas armadas se mantuvieron discretamente leales a ese pensamiento, no es menos cierto que la clases dominantes apátridas, tomaron y ejercieron el poder social, político y cultural después de la gesta independentista, y se aseguraron de mantener a estos componentes, divorciados de la vinculación social con el pueblo, procurando utilizarlos en todo momento, como instrumentos represivos o de disuasión, cuando las decisiones fueron transformando la realidad del país, de ser la cuna de un ejército libertador de pueblos, a un país convertido en colonia del naciente imperio norteamericano, tutelando directrices del consenso de Washington como eje transversal de hegemonía, para lograr profundizar e internalizar su Doctrina de colonización “América para los Norteamericanos”.

En la obsoleta concepción militar se formaba a un ente divorciado por completo del estamento civil. No se ejercía derecho alguno de participación activa y protagónica en los destinos socio político y cultural de la nación. Tampoco la FANB ejercía el derecho al sufragio y su vinculación a los hechos transformadores de la vida de la nación, se limitaba a ser figura de adorno en la estética ambiental de los mandatarios de turno. El equipamiento de los componentes, era totalmente dependiente y no se vislumbraba la capacidad para desarrollar iniciativas de una industria militar propia y totalmente independiente. A la hora de adquirir o hacer mantenimiento o reposición de armamento, equipos y otros componentes necesarios, las divisas patrias aterrizaban en suelo norteamericano. Si el pueblo se sublevaba por protestar las políticas colonialistas y entreguistas de los recursos y la independencia, el componente militar era obligado a reprimir en cualquier forma. Los intentos de re-direccionar el rumbo hacia el destino marcado por nuestro Libertador eran frustrados. Nuestro Padre solo era recordado en las fechas patrias, para llevarle flores a las plazas o al Panteón Nacional y asegurar que cada día fuese más olvidado por las masas. La injerencia imperial en los asuntos internos, propició una intervención directa de los componentes con asesores yanquis en el estamento militar, que entrenó durante mucho tiempo a nuestros cuerpos en la oprobiosa Escuela de las Américas, donde se formaba el pensamiento torturador, represivo, perseguidor y asesino de nuestros cuadros patrióticos.

Los sucesos del “Caracazo”, en Febrero de 1989, provocaron el surgimiento de una nueva realidad. Desencadenaron una serie de acontecimientos que devinieron en la rebelión militar de 1992. Donde surgió, la figura del soldado fiel al pensamiento, palabra y obra del Libertador Simón Bolívar. Fue entonces cuando el pueblo supo que la Divina Providencia había escuchado sus plegarias. Fue el histórico momento cuando el lider Hugo Rafael Chávez Frías se solapó perfectamente en la imagen del ideario popular que clamaba por alguien que llegara en socorro de los excluidos, olvidados, discriminados, despreciados, perseguidos y atropellados. Después de 40 años, de gobiernos dedicados al saqueo y la entrega del país, a la voracidad neoliberal de las transnacionales del imperio, y de luchas en las guerrillas urbanas y rurales, que costó el sacrificio de vidas de venezolanos valiosos; este humilde soldado, en 15 minutos que le dieron para llamar a la paz, a sus leales seguidores, estremeció la conciencia nacional patriótica con su famosa frase “Por Ahora” que sentencio su profecía en esas mismas palabras: “El país tiene que enrumbarse, hacia un destino mejor”. A partir de entonces, la historia registra una cadena de victorias contundentes del pueblo patriótico empujados por este Líder, que actuando como un trueno, tocó todos los espacios de la vida del país nacional y sentó las bases de la Revolución Bolivariana desdibujando la conciencia de dominación que se nos había impuesto para rescatar desde las profundidades del olvido, el pensamiento del Libertador, el hombre más grande de nuestro Continente. Dentro de ese rescate y las transformaciones prometidas con el advenimiento de la Revolución Bolivariana, se encuentra la nueva Doctrina Militar de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana con lineamientos estratégicos necesarios para fortalecer el cuerpo doctrinario y las tareas que deben abordarse en la defensa integral de la nación con los 35 millones de ciudadanos como Soldados de la Patria.

Es necesario asegurarnos, contra cualquier fuerza invasora, la soberanía plena y la jurisdicción de la República en los espacios continentales, áreas marinas y submarinas, insulares, lacustres, fluviales, áreas marinas limítrofes históricas y vitales, las comprendidas dentro de líneas de base recta que ha adoptado o adopte la República; el suelo y subsuelo de éstos; el espacio aéreo continental, insular y marítimo; y los recursos que en ellos se encuentren. Todos nosotros, como un solo puño, tenemos el deber de defender todos los puntos estratégicos que garanticen el desenvolvimiento de las actividades cotidianas en los diferentes ámbitos: social, político, cultural, geográfico, ambiental militar y económico. En consecuencia, debemos tomar las previsiones para impedir a cualquiera potencia invasora, ocupar los territorios usurpados a la nación históricamente reclamados ante las instancias internacionales. El ejecutivo nacional debe fomentar y promover la preparación y organización del pueblo todo (uniformado y no uniformado), como ejercito de la nación, para la defensa integral, para mantener nuestra independencia, soberanía e integridad del espacio geográfico de la Nación. No podemos olvidar que somos los propulsores de la integración definitiva de la patria grande latinoamericano. En tal sentido, desde la institución castrense formal se debe reforzar las alianzas o coaliciones con las Fuerzas Armadas de otros países hermanos para lograr la efectiva y verdadera integración, dentro de las condiciones acordadas que establezcan los tratados, pactos o convenios internacionales, previa aprobación de la Asamblea Nacional Constituyente. También es un deber ineludible defender la paz y formar parte de las misiones de paz, constituidas dentro de las disposiciones contenidas en los tratados válidamente suscritos y ratificados por la República. Los componentes colaterales de protección civil ante eventos indeseables o desastres, deben recibir todo nuestro apoyo junto con las ramas del Poder Público en la ejecución de las tareas vinculadas a los ámbitos social, político, cultural, geográfico, ambiental, económico. Es vital mantener nuestro orden interno, y enfrentar con coraje las pretendidas perturbaciones sociales a las que están llamando los gargajos imperiales y mantener con disciplina ferrea el apoyo irrestricto a las decisiones del Presidente Maduro como Comandante en Jefe de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana. También se deben optimizar todos los procesos de organización, planificación, direccion y control de los Sistemas de Inteligencia y Contrainteligencia Militar de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana así como también continuar con las actividades de investigación y desarrollo, que sigan con el desarrollo científico y tecnológico de la Nación, dirigidas a coadyuvar a la independencia tecnológica socialista de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana. Este nuevo pensamiento militar de nuestra institución castrense debe ser analizado, formulado, estudiado y difundido en todas las poblaciones dentro de las distintas zonas de defensa integral haciendo que el pueblo participe de manera activa y protagónica en el desarrollo de centros de producción de bienes y prestación de servicios integrados con la Fuerza Armada Nacional Bolivariana. También se hace necesario elaborar pequeños manuales donde el pueblo se capacite en las estrategias de combate y lucha armada tipo guerrilla orientada según la nueva doctrina de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, especialmente aplicadas y ejecutadas siguiendo los lineamientos establecidos en la Ley Plan de la Patria y sus objetivos históricos y estratégicos. No se debe omitir bajo ningún concepto las tareas prioritarias relacionadas con la función meteorológica con fines de seguridad y defensa de la Nación, así como la consolidación y operación de su red. Con la organización del poder popular con o sin uniforme, acompañar a las comunidades en caso de catástrofes, calamidades públicas y otros acontecimientos similares incluyendo directrices para la evacuación y salvamento en los casos que lo ameriten. Es importante que el pueblo todo conozca a fondo toda la normativa relacionada con la posesión y el uso exclusivo de armas de guerra, así como el control en la fabricación, importación, exportación, almacenamiento, tránsito, registro, porte, tenencia, control, inspección, comercio, y posesión de otras armas incluyendo sus partes, accesorios, municiones, explosivos, artificios pirotécnicos y sustancias precursoras de explosivos, conforme a las respectivas leyes. El pueblo todo también debe participar en la defensa y protección del patrimonio público en cualquiera de sus formas de manifestación, especialmente aquellas que forman parte de nuestra historia independentista y ancestral. Así mismo, el pueblo debe conocer, fomentar y participar en las políticas y planes relativos a la geografía, cartografía, hidrografía, navegación y desarrollo aeroespacial, que involucren la seguridad, defensa militar y desarrollo integral de la Nación, incluso en aquellas operaciones que se originen como consecuencia de los estados de excepción, que sean decretados de conformidad, con la constitución bolivariana y las demás leyes pertinentes incluyendo las competencias en materia de servicio civil o militar, de conformidad con la ley. .

En esta nueva concepción del pensamiento militar bolivariano, la formación y capacitación de los cuadros en los distintos componentes es una tarea ineludible y decisiva. Los nuevos soldados del pueblo, totalmente armado en sus diferentes niveles de mando, deben tener presente la Maldición de Bolívar: “Maldito el soldado que vuelva sus armas contra su pueblo”. Todos lo saben, pero deben además, aprender, entender y comprender que son un solo pueblo uniformado y que todos vienen de los distintos estratos sociales del pueblo en cualquiera de sus niveles de actuación. Los tiempos futuros nos deparan grandes logros como pueblo. Somos el farol que alumbra a los pueblos del mundo. Desde este punto del planeta, irradiamos una nueva forma de construir la felicidad de los pueblos.

Gracias a la guía de nuestro Padre Libertador, desde Angostura en 1819, nos enseñó cual es la mejor forma de gobierno. Que ya es ejemplo digno a seguir por todos los pueblos hermanos del planeta. Desde este tiempo, sus ojos y sus esperanzas se centran sobre nuestro territorio. Los más violentos, soberbios, supremáticos y engreídos, levantan sus voces para amenazarnos. Se olvidan de aquellos humildes pueblos como Cuba y Vietnam que los hicieron morder el polvo de la aplastante derrota que padecieron. La gran mayoría se levantan para aplaudirnos, alentarnos e impulsarnos con sus palabras de admiración. Felices somos hoy por tener una Historia de Gloria, por la sangre caribeña cuyos genes palpitan desde nuestro corazón y por la convicción firme de darlo todo por la causa de nuestra patria, por la de los pueblos de nuestras patrias chicas y por nuestra Patria Grande Latinoamericana, ! Gracias a Chávez¡

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