Sin prisa, pero sin pausa – Héctor Rodríguez

Sin prisa, pero con pausa reza un refrán popular que bien se podría aplicar en el proceso de desarrollo socioeconómico que está teniendo lugar en nuestro estado Bolivariano de Miranda.

Como eje central de la definición de las políticas públicas mirandinas,  el caminar con pasos firmes construyendo unas bases sólidas para la recuperación social, cultural y económica de toda nuestra entidad y de cada uno de nuestros habitantes, se expresa en el cimentar cada logro con miras a generar un ambiente de confianza mutua.

Confianza necesaria para que todas y todos hablemos el mismo idioma, y trabajemos mancomunadamente por un bienestar colectivo.

Este accionar se materializa cuando instalamos tres sedes en nuestro territorio para formar los miles de policías, bomberos y otros funcionarios preparados para garantizar el orden y la seguridad en toda Miranda. Se concreta con la asignación de patrullas, de compactadoras de basura, motos y bicicletas, camiones para los cuerpos bomberiles, el aumento de rondas policiales, y una presencia de la autoridad cada vez más notoria. De esta manera, las zonas industriales estarán protegidas, las comunidades estarán seguras, los niños podrán ir a la escuela y liceo sin sobresalto. Ya, a un año apenas, se han disminuido considerablemente las tasas delictivas y de violencia.

Igual puede decirse de la producción. La firma de convenios con los centros de investigación y universidades que hacen vida en nuestro estado vienen a sumar esfuerzos  para apoyar a las empresas y centros de producción, logrando una sinergia positiva. Esto redundará en un aumento productivo, en mayores fuentes de empleo y mejorará la calidad de vida de la población, quienes al tener el lugar de trabajo más cerca de su residencia serán mas saludables, pasarán más tiempo con sus familias y amigos, y mejorarán  su calidad de vida.

Campo y ciudad también están aquilatando su confianza mutua. Aunque nuestro estado tiene amplias zonas con vocación agrícola, la urgencia de la certeza de producir y poner los productos en un mercado garantizado se había alejado. Desde nuestra campaña electoral logramos empezar a ponernos de acuerdo, hemos venido trabajando para optimizar todos los procesos de producción y comercialización. También nos preocupamos juntos por los espacios educativos y las unidades de salud. Solamente el estar unidos nos permitirá sortear todos los escollos, porque la comunicación debe ser estratégica.

Si nuestros campos producen, nuestros comedores escolares estarán surtidos, nuestros muchachos bien alimentados aprenderán y explirarán más, se convertirán en profesionales con conciencia y amor a su tierra, así junto a la empresa, tanto pública como privada, surgirán los insumos que llegarán a nuestros hogares para mejorar nuestra existencia.

Esto lo debemos hacer sin prisa, por el camino largo que requiere la toma de conciencia para que no haya desvío, para que cada mirandina y mirandino sea un ladrillo de una estructura sólida capaz de resistir los embates del egoísmo y la avaricia.

Trabajamos con calma pero sin detenernos, cada palabra, cada accionar, cada acuerdo, cada convenio, apunta a fortalecer nuestro modelo humanístico.

Todos nos necesitamos, todos hacemos falta, todos juntos conquistaremos ese mañana luminoso, hermoso, de equidad y justicia, de paz y prosperidad, de igualdad y bienestar que tanto hemos anhelado.