Opción militar en Venezuela se desinfla y diálogo coge vuelo

Tras la puesta en marcha del Golpe de Estado encabezado por los Estados Unidos en contra el gobierno de Nicolás Maduro y el nulo apoyo manifestado por la Fuerza Armada venezolana, se tiene la impresión de que el juego está trancado y surge la necesidad de establecer mecanismos que resuelvan esta “crisis política” auspiciada por intereses extranjeros.

Más allá del reconocimiento a las figuras de Maduro o de Guaidó en la Presidencia de Venezuela, los países del orbe se están organizando entre quienes respaldan el diálogo para la resolución del conflicto y la intervención militar vociferada por el gobierno de Donald Trump. La primera opción es apoyada por China y Rusia, entre otros. La segunda es aplaudida abiertamente por el gobierno de Brasil en boca de su Canciller, Ernesto Araújo, quien declaró que el diálogo “solo sirve para darle más vida a la dictadura”

El Secretario General de la ONU, Antonio Guterres, hizo el pasado 24 de enero un llamado diálogo entre las partes en conflicto para evitar llevar a Venezuela al desastre: “Lo que esperamos es que el diálogo sea posible y evitar una escalada que nos llevaría a un tipo de conflicto que podría ser un desastre para el pueblo de Venezuela y para la región”,

Por su parte, el Papa Francisco anunció que el Vaticano estaría dispuesto a mediar en Venezuela si las dos partes enfrentadas se lo solicitan. En ese sentido, el presidente Nicolás Maduro le envió una carta al Sumo Pontífice para relanzar el diálogo mientras que Guaidó guarda silencio.

Respondiendo al llamado del Secretario General de la ONU, los gobiernos de México, Uruguay, Bolivia y los 14  países del Caricom crearon el “Mecanismo de Montevideo”, el cual constaría de cuatro fases.

La primera de ellas es un diálogo inmediato y la generación de condiciones necesarias para lograr un contacto entre las partes implicadas en el conflicto. La segunda, sería la negociación propiamente dicha: un espacio para la flexibilización de posturas que permita encontrar puntos en común entre las partes. La tercera fase es el compromiso y suscripción de los acuerdos. Por último la implementación y materialización de los acuerdos con el apoyo de un acompañamiento internacional.

La Unión Europea, aparentemente, aturdida por el ruido de los tambores de guerra de los EEUU y tras la negativa de Italia, Grecia, Irlanda, Rumania, Eslovaquia y Chipre de reconocer a Juan Guaidó como Presidente Interino creó otra alternativa de diálogo a la que denominaron “Grupo Internacional de Contacto sobre Venezuela”.

El mismo está integrado por ocho miembros de la Unión Europea: Francia, Alemania, Italia, Países Bajos, Portugal, España, Suecia y Reino Unido. Asimismo, cuentan con apoyo “al otro lado del charco” de los gobiernos de Ecuador y Costa Rica que alegan ser “neutrales” en el conflicto venezolano.

La propuesta europea se ganó el rechazo del gobierno venezolano y de parte de los países que respaldan el Mecanismo de Montevideo por su evidente carácter injerencista. Aparentemente, su visión de diálogo es la imposición de una convocatoria a elecciones presidenciales como condición ineludible para resolver el problema venezolano.

El “Grupo de Contacto sobre Venezuela” de acuerdo con la jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini, “no quiere presionar, sino ayudar”. Su primera medida sería la apertura en Caracas de una “oficina técnica” encaminada a facilitar la llegada de ayuda humanitaria y “propiciar contactos, por eso nos llamamos Grupo de Contacto”.

Una nota publicada por Enric González para el Diario El País de España termina de echar al traste la supuesta “neutralidad” de esta agrupación: “El Grupo de Contacto durará tres meses, no más, para evitar convertirse en un instrumento que favorezca las tácticas dilatorias del régimen chavista”

En conclusión, en el ámbito internacional existen tres tendencias para la resolución del conflicto venezolano: el diálogo neutral promovido encarnado por el Mecanismo de Montevideo, el “diálogo” injerencista representado por el Grupo de Contacto sobre Venezuela y la intervención militar, que como explicamos anteriormente, es promovida por el gobierno de Estados Unidos y cuenta con la simpatía de Brasil.

No obstante, la ausencia de toma de posición entre estas opciones por parte de algunos gobiernos, como los de Colombia y Brasil nos deja un silencio perturbador.

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Por Enza García Margarit / Supuesto Negado